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El uso de calculadoras en las pruebas de acceso

Jueves 6 de diciembre de 2018, por FESPM

Prohibir el uso de la calculadora en las pruebas de acceso supone un grave perjuicio para la enseñanza de las matemáticas

  • La Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas emite un informe detallado sobre la necesidad de permitir su uso en toda España.
  • Sólo Cataluña, Castilla La Mancha, Canarias y Baleares permiten su uso pese a la recomendación del currículo oficial.
  • Los países con mejor nota en el informe PISA permiten usar calculadoras en el aula y en los exámenes.

Madrid a 12 de noviembre de 2018

La competencia digital forma parte de las habilidades necesarias que todo ciudadano debe adquirir, según las recomendaciones del Parlamento y el Consejo Europeos. Teniendo esto en cuenta, la Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas (FESPM) considera que la calculadora es un recurso tecnológico que tiene su espacio en la clase junto al uso de ordenadores o tablets, con la particularidad de que ésta necesita pocos requerimientos para las posibilidades que ofrece; por lo que su incorporación en el aula no es complicada.

Sin embargo, las medidas en los exámenes son cada vez más restrictivas y en los últimos 10 años podemos decir que la situación ha empeorado. Desde la FESPM consideramos que estas medidas se han decidido de forma arbitraria. A veces, la última decisión sobre el uso de calculadoras en los exámenes de acceso la toma una persona propuesta por la universidad correspondiente y existe una discriminación en las normas de uso entre las distintas comunidades autónomas a pesar de que todas forman un único distrito.

Las matemáticas no consisten en hacer muchas operaciones, sino en saber qué operaciones hay que hacer, en qué orden, con qué objetivo y la calculadora contribuye a crear este pensamiento matemático. La calculadora, de hecho, es una herramienta didáctica que sirve para simplificar los cálculos, pero no tiene la capacidad de pensar. Actualmente en los problemas planteados en las pruebas de acceso a la universidad la calculadora es un recurso indispensable que descarga al alumno de operaciones rutinarias, con el fin de que dedique más tiempo a analizar, interpretar y razonar sus respuestas.

En nuestra opinión, resulta contradictorio y supone un grave perjuicio para profesores y alumnos impedirles la utilización y el aprovechamiento de las posibilidades que ofrece esta herramienta en las pruebas de acceso; prueba que evalúa los conocimientos determinados en el currículum de Bachillerato, en el que se incluye su uso para ayudar a la mejor comprensión de conceptos y a la resolución de problemas complejos evitando así cálculos tediosos y repetitivos. Prohibir o restringir su uso provoca que su presencia en las aulas prácticamente desaparezca y, con ello, la oportunidad para mejorar la enseñanza y el aprendizaje de las matemáticas.

LO QUE DICE EL CURRÍCULUM BÁSICO

En el Preámbulo de las Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales del Real Decreto 05/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el currículum básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato se destaca la importancia que las matemáticas tienen en la formación intelectual de los alumnos. En dicho preámbulo se sostiene también que su enseñanza debe “dirigirse hacia la adquisición de la habilidad de interpretar datos, seleccionar los elementos fundamentales, analizarlos, obtener conclusiones razonables y argumentar de forma rigurosa. El uso de herramientas tecnológicas tendrá un papel esencial en el currículum de la materia, tanto para la mejor comprensión de conceptos o en la resolución de problemas complejos, como para contrastar con mayor rigor las hipótesis propuestas y presentar y comunicar los resultados obtenidos. Además, estas herramientas contribuyen a la preparación para el aprendizaje a lo largo de la vida y apoyan el trabajo fuera del aula.”

Sin embargo, pese a lo que indica el currículo de Bachillerato y Secundaria, el uso de calculadoras en pruebas de acceso a la Universidad solo está permitido en Cataluña, Castilla La Mancha, Canarias y Baleares. En el mencionado Decreto, el término “calculadora” aparece en reiteradas ocasiones, así como en los contenidos, criterios de evaluación y estándares de aprendizaje evaluables, por lo que su uso no sólo no está prohibido sino todo lo contrario, forma parte de todo el proceso de enseñanza y aprendizaje. Si las calculadoras están restringidas o prohibidas en muchas comunidades autónomas, ¿qué otras herramientas tecnológicas se puede esperar que sean aceptadas, recomendadas o imprescindibles para realizar las pruebas de evaluación?

LA SITUACIÓN EN OTROS PAÍSES EUROPEOS

La situación actual en España respecto al uso de calculadora durante la etapa educativa y su admisión en las pruebas de acceso a la universidad, difiere con la de muchos países de la Unión Europea. En los países nórdicos, el informe Pisa corrobora la eficiencia del sistema educativo respecto a las competencias matemáticas. En Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca, las calculadoras gráficas son necesarias en clase y en los exámenes finales, permitiéndose incluso las que disponen de cálculo algebraico. Los alumnos deben saber utilizarla y su manejo se considera una competencia evaluable. En Portugal y Francia la calculadora gráfica se utiliza desde hace más de 10 años y en el currículum se exige saber su funcionamiento. En ambos países, en las pruebas de acceso a la universidad, es imprescindible para resolver parte del examen planteado. Italia es uno de los últimos países que ha dado el paso hacia un avance educativo permitiendo el uso de este recurso a sus estudiantes.

Podemos decidir si queremos avanzar para mejorar la calidad de la enseñanza de las matemáticas o si preferimos permanecer anclados en el pasado con una escuela obsoleta y anacrónica, que prepara a su alumnado para que sea capaz de superar una prueba que no ha variado en 40 años, ni en su contenido ni en el uso de las herramientas tecnológicas. Una prueba que no evalúa la competencia matemática que la sociedad del siglo XXI requiere. Hace 40 años, tal vez, el modelo era adecuado, pero en la actualidad no tienen ningún sentido que haya restricciones en el uso de calculadoras científicas, gráficas y o con cálculo simbólico.

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